El conflicto en Siria ha degenerado en un punto muerto en el que tanto las fuerzas del Gobierno como las milicias rebeldes levantadas en armas han cometido crímenes de guerra y violaciones de los derechos humanos, y es muy probable también que ambas partes hayan empleado sustancias químicas y otras armas altamente destructivas, según denuncia el último informe de una comisión formada por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, cuyos integrantes han analizado pormenorizadamente las vicisitudes del conflicto entre el 15 de enero y el 15 de mayo de este año. Los investigadores de la ONU advierten, además, a las potencias internacionales en contra de suministrar armas a cualquiera de las partes en liza.
La Comisión Independiente Internacional de Investigación sobre la República Árabe Siria expresa su alarma por la intensificación de un conflicto que dura ya más de dos años y se ha cobrado 80.000 vidas. “La desesperación de las partes en conflicto ha generado nuevos niveles de crueldad y brutalidad, fortalecidas por un aumento de la disponibilidad de armamento”, dice el informe, que asegura que los rebeles y el régimen han llegado a una situación en la que no se vislumbra una victoria militar clara por ninguna de las partes. “Mientras la naturaleza del conflicto sigue cambiando de forma constante, no existe una solución militar. El conflicto sólo acabará con un proceso político amplio e integrador”.
El 26 de marzo el miliciano opositor Khalid al Hamad, que responde al nombre de guerra de Abu Sakar, grabó un vídeo en la localidad de Qusair, en la frontera con Líbano, en el que abría en canal el cadáver de un soldado sirio y le extraía parte del hígado y el corazón, que llevaba a su boca para morderlo después de decir: “Le juro a dios, soldados de Bachar [el Asad] perros, comeremos vuestros corazones e hígados. Alá es grande. Mis héroes de Bab Amro, masacrad a los alauíes y sacadles los corazones para coméroslos”. El presidente El Asad y su familia pertenecen al grupo minoritario alauí.
Después de 340 entrevistas con personas implicadas en el conflicto y testigos, la comisión de la ONU asegura que hay al menos 17 incidentes que pueden calificarse de masacres. El informe describe, por ejemplo, el asedio gubernamental, ocurrido el 10 de abril, a la localidad meridional de Sanamain, donde se encontraban unos 300 milicianos rebeldes. “Al parecer se identificó y atacó a los civiles que huían del ataque”, dice, explicando que según personas entrevistadas, “los milicianos de Hezbolá [el grupo chiíta libanés] asistieron a las fuerzas del Gobierno, entre acusaciones de atrocidades cometidas contra mujeres y niños”.
No sólo al Gobierno se le atribuye la autoría de esas masacres. Muchas están aún bajo investigación, como la ejecución y quema de los cadáveres de cinco mujeres y cuatro niños en la villa de Abel, en la provincia de Homs. De otras, la comisión culpa a los grupos rebeldes. “Once hombres fueron ejecutados con disparos en la nuca en una fecha por determinar” en la localidad de Dair Al Zaur, según el texto. “Un conocido líder del Frente Al Nusra [afiliado al grupo terrorista Al Qaeda], Casura Al Jazraui, disparó a los hombres, que se hallaban arrodillados frente a él, con las manos atadas y una venda en los ojos”, añade.La comisión asegura haber recibido “alegaciones del uso de armas químicas por parte de ambas partes. La mayoría son relativas a su uso por parte del Gobierno”. Detalla, especialmente, dos ataques en Alepo, el 19 de marzo y el 13 de abril; otro en Damasco el 19 de marzo, y un cuarto en Idlib el 29 de abril. Tras el primer ataque en Alepo, las fuerzas de la oposición acusaron al Gobierno de haber lanzado un misil cargado con agentes químicos contra unas viviendas. El régimen de El Asad mantuvo que habían sido los milicianos rebeldes quienes habían empleado los químicos.El régimen de El Asad dispone de amplias reservas de gas sarín, gas mostaza y el agente nervioso VX, además de cianuro. Los investigadores de la ONU dicen que “hay evidencias razonables para creer que se emplearon cantidades limitadas de químicos tóxicos”. “No ha sido posible, dadas las evidencias disponibles, determinar de forma precisa qué agentes químicos se usó, el modo en que se emplearon para el ataque o quien perpetró los ataques”, añaden. Los Gobiernos de Francia, Reino Unido e Israel han dicho en foros diversos que tienen pruebas fehacientes del uso de armas químicas por parte del Gobierno.La comisión, presidida por Paulo Pinheiro y compuesta por otras tres personas, le pide formalmente al Gobierno en Damasco que permita la entrada a los investigadores tanto de la Asamblea General como de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que han pedido permiso para investigar el uso de esas armas de destrucción masiva en el conflicto sirio.

Coño!, se parecen
ResponderEliminarhttp://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/04/actualidad/1370337409_552315.html